1/4/11

Y lloró. Ella lloró otra vez. Un panorama bastante habitual, claro. La veo, me mira fijo a los ojos, ojos empapados de tristeza, desilusión y bronca. Su mirada me penetra hasta el alma, logro sentir su desolación. Mi garganta quiere gritarle palabras de consuelo, decirle que ella sabía esto desde el comienzo, que no quiso frenar a tiempo, no quiso abrir los ojos. Esos mismos ojos que hoy están inundados de rabia.
Los pedazos de sus ilusiones están desparramados por el suelo junto con las lágrimas. Llora aún más al ver las heridas que tiene su orgullo. ¡Y su corazón ni hablar!
Pero es necia. Ojeras sin maquillar, rimmel corrido, ilusiones destrozadas y el corazón sobre sus manos. Y lo sigue amando ~

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