31/12/12
27/12/12
21/12/12
18/12/12
15/12/12
12/12/12
11/12/12
28/11/12
27/11/12
25/11/12
23/11/12
21/11/12
Aún queda tanto por vivir,
tantas cosas por hacer
aunque pesen los fracasos.
Cuántos veranos perdí
buscando aquella canción.
Siempre estuvo en tu regazo.
Nuestro error nunca fue amar
como si el jodido mundo
acabara en nuestro abrazo.
Que nadie te haga pensar
que no fuimos los mejores
cuando el sol ardía en tus labios.
19/11/12
14/11/12
Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte.
Tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte.
Tengo urgencia de oírte
y temores de oírte.
Resumiendo estoy jodida y radiante
quizás mas lo primero que lo segundo
y también viceversa.
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte.
Tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte.
Tengo urgencia de oírte
y temores de oírte.
Resumiendo estoy jodida y radiante
quizás mas lo primero que lo segundo
y también viceversa.
12/11/12
No lo puedo evitar
tu herida aun me sangra
me sangra sin provocarla,
sin jarabe ni desinfección
el médico de guardia dijo,
dijo que había que cortarla,
cortarla y olvidarla,
para usted debe ser fácil, le dije,
porque es mi herida.
Como un ciego hacia el fuego viajé,
alas de mariposa
de todas las heridas que tuve,
fuiste la más hermosa.
Herida que muerde me mata la vida
de muerte rabiosa.
Como un ciego al fuego quiero ir
y ese fuego ya no es para mí.
11/11/12
8/11/12
7/11/12
5/11/12
1/11/12
Choco con la misma piedra y me vuelvo a repetir
y un error tan culminante pudo destruir
el amor y mis ganas de vivir.
Como extraño tus locuras,
tu forma de caminar,
tus delirios peligrosos y tu forma de andar
por ahí cumpliendo sueños sin mirar.
Es inútil que la vida me de otra oportunidad
y si tus manos, ni tu cuerpo no me quieren tocar
si me caigo, no me vuelvo a levantar.
31/10/12
30/10/12
Yo no se todavía lo que me hiciste sentir es como la fiebre cuando quema si la nube que arrastras llegará a un sitio final
¿cuanto tiempo guardas un secreto?.
Será por ti será por mi
será por todo lo que fuimos
hasta el amanecer.
Desde el monte que abrazo
caminos sin explorar
¿calmará la lluvia este desierto?
Con el alma en las manos
tratando de descubrir
¿que será de nuestro cuerpo alado?.
Será por ti será por mi
será por todo lo que fuimos hasta el amanecer.
29/10/12
Por miedo a sentir miedo fue a la cama, como una oruga se escondió y envuelta entre las mantas se durmió, hizo humo el sueño y se olvidó del mundo por miedo a despertar. Aún sigue dormida. Pasaron los inviernos y aún sigue escondida, esperando que tu abrazo le inocule la vacuna y elimine el virus del miedo y su locura.
Enciendes un cigarrillo y me quemo en cada calada, cuando te vas se derrumba el cielo sobre mi espalda, queda sin sabor la tarde como la hierba lavada. Vigilo todos tus pasos inquieto por si me nombras y acudo raudo a tu lado para ahuyentar a las sombras. Se esconde el sol y te abrazo y se amontona la ropa.
26/10/12
Si puedes mantener en su lugar tu cabeza cuando todos a tu alrededor,
han perdido la suya y te culpan de ello.
Si crees en ti misma cuando todo el mundo duda de ti,
pero también dejas lugar a sus dudas.
Si puedes esperar y no cansarte de la espera;
o si, siendo engañada, no respondes con engaños,
o si, siendo odiada, no te domina el odio
Y aun así no pareces demasiada buena o demasiada sabia.
Si puedes soñar y no hacer de los sueños tu amo;
Si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo;
Si puedes conocer al triunfo y la derrota,
y tratar de la misma manera a esos dos impostores.
Si puedes soportar oír toda la verdad que has dicho,
tergiversada por malhechores para engañar a los necios.
O ver cómo se rompe todo lo que has creado en tu vida,
y agacharte para reconstruírlo con herramientas maltrechas.
Si puedes amontonar todo lo que has ganado
y arriesgarlo todo a un solo lanzamiento ;
y perderlo, y empezar de nuevo desde el principio
y no decir ni una palabra sobre tu pérdida.
Si puedes forzar tu corazón y tus nervios y tus tendones,
para seguir adelante mucho después de haberlos perdido,
y resistir cuando no haya nada en ti
salvo la voluntad que te dice: "Resiste!".
Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud.
o caminar junto a reyes, y no distanciarte de los demás.
Si ni amigos ni enemigos pueden herirte.
Si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado.
Si puedes llenar el inexorable minuto,
con sesenta segundos de lucha bravia...
Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y lo que es más: serás una mujer.
han perdido la suya y te culpan de ello.
Si crees en ti misma cuando todo el mundo duda de ti,
pero también dejas lugar a sus dudas.
Si puedes esperar y no cansarte de la espera;
o si, siendo engañada, no respondes con engaños,
o si, siendo odiada, no te domina el odio
Y aun así no pareces demasiada buena o demasiada sabia.
Si puedes soñar y no hacer de los sueños tu amo;
Si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo;
Si puedes conocer al triunfo y la derrota,
y tratar de la misma manera a esos dos impostores.
Si puedes soportar oír toda la verdad que has dicho,
tergiversada por malhechores para engañar a los necios.
O ver cómo se rompe todo lo que has creado en tu vida,
y agacharte para reconstruírlo con herramientas maltrechas.
Si puedes amontonar todo lo que has ganado
y arriesgarlo todo a un solo lanzamiento ;
y perderlo, y empezar de nuevo desde el principio
y no decir ni una palabra sobre tu pérdida.
Si puedes forzar tu corazón y tus nervios y tus tendones,
para seguir adelante mucho después de haberlos perdido,
y resistir cuando no haya nada en ti
salvo la voluntad que te dice: "Resiste!".
Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud.
o caminar junto a reyes, y no distanciarte de los demás.
Si ni amigos ni enemigos pueden herirte.
Si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado.
Si puedes llenar el inexorable minuto,
con sesenta segundos de lucha bravia...
Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y lo que es más: serás una mujer.
24/10/12
20/10/12
19/10/12
16/10/12
9/10/12
12/7/12
5/7/12
4/7/12
30/6/12
21/6/12
16/6/12
15/6/12
Mi vida, poco a poco, se va llenando de esos días
tristes, grises y opacos, que uno omite en su biografía.
Cansada de ir cada noche a los mismos bares,
buscándote aunque sé que no estás, que no voy a encontrarte.
Cansada de ir cada noche lamentando tu ausencia,
directamente a tu altar para hacerte una ofrenda ~
13/6/12
12/6/12
6/6/12
3/6/12
1/6/12
31/5/12
30/5/12
29/5/12
23/5/12
18/5/12
17/5/12
16/5/12
15/5/12
14/5/12
12/5/12
11/5/12
9/5/12
8/5/12
4/5/12
3/5/12
2/5/12
26/4/12
25/4/12
23/4/12
22/4/12
21/4/12
20/4/12
19/4/12
17/4/12
15/4/12
14/4/12
12/4/12
11/4/12
10/4/12
9/4/12
5/4/12
4/4/12
3/4/12
1/4/12
29/3/12
27/3/12
26/3/12
25/3/12
23/3/12
19/3/12
17/3/12
15/3/12
14/3/12
8/3/12
7/3/12
6/3/12
3/3/12
1/3/12
29/2/12
27/2/12
26/2/12
23/2/12
22/2/12
21/2/12
19/2/12
15/2/12
14/2/12
13/2/12
12/2/12
11/2/12
9/2/12
7/2/12
6/2/12
5/2/12
3/2/12
2/2/12
31/1/12
30/1/12
27/1/12
26/1/12
25/1/12
24/1/12
23/1/12
19/1/12
18/1/12
16/1/12
13/1/12
12/1/12
11/1/12
10/1/12
9/1/12
Había jurado que de amor no sufriría, porque este corazón es tan idiota, que sigue esperando que le llegue el adecuado y al final del día siempre se queda en la nada. Yo estoy gozando de un coraje momentáneo, pero estoy acostumbrada por tanto que he pasado de todo siempre salgo, aunque no siempre ilesa ~
7/1/12
6/1/12
4/1/12
Definitivamente sos el Mejor
Ellos se conocieron por casualidad, que es como se suelen encontrar los grandes amores, casi siempre por casualidad, por una llamada equivocada, por un encuentro fortuito. A ellos lo que les paso fue que el había quedado en aquel café con una persona que no vino, y claro, la vio a ella sentada en la mesa del café, radiante, así que, harto de esperar no se corto un pelo y dijo:
- “ya que he venido hasta aquí, no puedo desaprovechar esta ocasión”.
Se acerco a la mesa y dijo:
- “Me permite”
- “Por supuesto”
Esto solo suele pasar en las historias que te cuentan otros, nunca en la vida real, por lo general cuando dices:
- “Me permites”, ellas dicen
-“De que”
A lo mejor ella estaba esperando a alguien que tampoco vino, quien sabe, yo que se, habrá que inventar otra historia en la que ella le dice “De que”, en este caso ella lo invito a él para que se sentase, y el se sentó. Y claro, no había de que hablar,
-“¿y que lees?”
Lo malo fue que el no había leído nada del escritor que ella estaba leyendo, mal empezamos mal, muy mal, por ahí no.
-“Pues bonito día”
Pero enseguida empezaron a profundizar, por que ella dijo
-“Si la verdad es que hace un bonito día”
Y aunque no lo hiciera. Pero poco a poco el fue venciendo esa timidez que le caracteriza y fueron profundizando. Al principio el para llamar su atención contó una que otra mentira, que era escritor, luego reconoció que nunca le habían publicado nada, pero eso vino mas tarde, cuando ya se conocían mas, cuando pasaron del café a la habana con coca cola.
Por entonces ya estaban descubriendo que tenían mas afinidades de las que pensaban al principio, y compartían gustos cinematográficos, y por eso el le dijo
-“Oye, y si vamos a ver esta, ¿has visto La vida es bella?” y ella- “No”,
-“Oye quedamos el fin de semana”,
- “Vale”.
Y aquel fin de semana pues, yo no se muy bien si para sorprenderla o no,
pero el caso es que el rompía a llorar en cada escena en la que aparecía el chaval pequeño, esto a ella le enterneció, yo quiero pensar que era de verdad.
Resulta que coincidían en más gustos, y también en lo musical, y le dijo:
- “Oye, este fin de semana toca Ismael Serrano”,
- “ Ismael que?”,
- “Pero a ti te gustan los cantautores?”,
-“Los de verdad me gustan”.
Pero él le convenció a ella y fueron. Cuando el empezó a cantar aquella de Vértigo, pues se atrevió a cogerle la mano.
Y poco a poco se fueron inevitablemente enamorando, pero no por esto de Ismael Serrano, ni por el Vértigo, quizá más por aquello de llorar con La vida es bella.
Una mañana el se levanta y al abrir los ojos se da cuenta de que esta perdidamente enamorado de ella, y quedaron entonces en aquel café en el que se conocieron por casualidad. Los momentos importantes suelen coincidir casi siempre en los mismos sitios, no estoy muy seguro de lo que acabo de decir, pero es una buena frase. Pero fue en aquel café en donde ella le dijo:
- “Sabes, creo que me tengo que ir durante algún tiempo”,
-“Yo te iba a decir casi lo contrario, que te quedaras conmigo para toda la vida”, y ella dijo -“No te preocupes por que yo estaré esperando el día que vuelva para retomar contigo este camino que emprendimos, además, cada quince días puntualmente te mandare una carta en la que te contare todo lo que hecho, todo lo que siento, todo lo mucho que te hecho de menos, y todo lo poco que nos falta para vernos”,
El dijo que bueno, que vale
-“Pero que si no te vas casi mejor”.
Pero se fue.
Fue entonces cuando descubrió que aquello no tenia remedio y que estaba perdidamente enamorado, que no había ningún elixir que hiciera que la olvidase, que no era cierto aquella de que un clavo saca otro clavo, que a veces es cierto que los amores a primera vista existen, bueno , ¿ es que acaso hay otros?.
A los quince días puntualmente llego la carta de ella toda llena de besos y de caricias, de te hecho de menos, el lloro, y esta vez era de verdad. Y guardaba las cartas con mucho cariño encima de la mesilla. Pasaron quince días, y otros quince, y otros quince, y otros quince, y las cartas se iban acumulando. Y su vida consistía en esperar a que llegara el decimoquinto día, abrir el buzón y encontrar la carta de amor en la que ella prometía volver, esperar esa carta en la que ella le diría que volvía pronto. Y pasaron años, muchos años, y ya las cartas casi no cabían el la casa, se compro una gran caja fuerte para guardar todas las cartas, por que eran su gran tesoro, por que vivía para leer las cartas que ella le había escrito, por que ella era lo que mas quería, y así pasaron creo que diez años, quince, no me acuerdo.
Y un día ella, sin saber como ni porque, dejo de escribir, y al quince día el se encontró el buzón vacío, y el alma partida en dos.
Ahora solo podía vivir del recuerdo, leyendo las cartas que ella le había escrito con tanto cariño, aquellas cartas eran su mayor tesoro.
Un día el salió de casa, porque tenia que salir, y unos ladrones entraron en su casa. Al ver allí la gran caja fuerte no se lo pensaron dos veces, porque pensaron que debían esconder algún gran tesoro, grandes riquezas, realmente no era. Y se llevaron la gran caja fuerte.
Imagínate la desolación de nuestro protagonista cuando llega a su casa y se da cuenta que le han robado lo que el mas quería, lo que le hacia sentirse vivo algunas tardes de domingo cuando no sonaba el jodido teléfono, cuando releía aquellas cartas y aquellas promesas quien sabe si falsas.
Suele pasar que los ladrones son buenas personas, y este era el caso. Pero imagínate la cara de los ladrones cuando abren la caja fuerte y se encuentran montones de cartas de amor, declaraciones imposibles. El jefe de los ladrones se enfado un poquito, pues la caja pesaba, y llevarla a la guarida no era moco de pavo.
Nuestro hombre vagaba casi moribundo por las calles de su ciudad, con la esperanza de encontrar alguna carta, a alguien que le hablara de una gran caja fuerte llena de cartas, perdido sin saber ya que hacer.
El jefe ladrón lo que dijo es que aquellas cartas lo que había que hacer era quemarlas o tirarlas al río, lo que fuera, pero que desaparecieran de inmediato. Pero el más joven de los ladrones era mas bueno, y se le ocurrió una gran idea.
Un día nuestro hombre llego a casa después de estar buscando toda una tarde, y al abrir el buzón ¿Adivina lo que se encontró?… Una carta. Los ladrones
habían decidido mandarle las cartas tal y como ella se las había mandado, puntualmente cada quince días, por riguroso orden.
Ahora él resucitaba con la esperanza de revivir aquellos momentos en los que quizá un día leería
la carta en la que ella diría:
-“Pronto estaré allí”.
Ellos se conocieron por casualidad, que es como se suelen encontrar los grandes amores, casi siempre por casualidad, por una llamada equivocada, por un encuentro fortuito. A ellos lo que les paso fue que el había quedado en aquel café con una persona que no vino, y claro, la vio a ella sentada en la mesa del café, radiante, así que, harto de esperar no se corto un pelo y dijo:
- “ya que he venido hasta aquí, no puedo desaprovechar esta ocasión”.
Se acerco a la mesa y dijo:
- “Me permite”
- “Por supuesto”
Esto solo suele pasar en las historias que te cuentan otros, nunca en la vida real, por lo general cuando dices:
- “Me permites”, ellas dicen
-“De que”
A lo mejor ella estaba esperando a alguien que tampoco vino, quien sabe, yo que se, habrá que inventar otra historia en la que ella le dice “De que”, en este caso ella lo invito a él para que se sentase, y el se sentó. Y claro, no había de que hablar,
-“¿y que lees?”
Lo malo fue que el no había leído nada del escritor que ella estaba leyendo, mal empezamos mal, muy mal, por ahí no.
-“Pues bonito día”
Pero enseguida empezaron a profundizar, por que ella dijo
-“Si la verdad es que hace un bonito día”
Y aunque no lo hiciera. Pero poco a poco el fue venciendo esa timidez que le caracteriza y fueron profundizando. Al principio el para llamar su atención contó una que otra mentira, que era escritor, luego reconoció que nunca le habían publicado nada, pero eso vino mas tarde, cuando ya se conocían mas, cuando pasaron del café a la habana con coca cola.
Por entonces ya estaban descubriendo que tenían mas afinidades de las que pensaban al principio, y compartían gustos cinematográficos, y por eso el le dijo
-“Oye, y si vamos a ver esta, ¿has visto La vida es bella?” y ella- “No”,
-“Oye quedamos el fin de semana”,
- “Vale”.
Y aquel fin de semana pues, yo no se muy bien si para sorprenderla o no,
pero el caso es que el rompía a llorar en cada escena en la que aparecía el chaval pequeño, esto a ella le enterneció, yo quiero pensar que era de verdad.
Resulta que coincidían en más gustos, y también en lo musical, y le dijo:
- “Oye, este fin de semana toca Ismael Serrano”,
- “ Ismael que?”,
- “Pero a ti te gustan los cantautores?”,
-“Los de verdad me gustan”.
Pero él le convenció a ella y fueron. Cuando el empezó a cantar aquella de Vértigo, pues se atrevió a cogerle la mano.
Y poco a poco se fueron inevitablemente enamorando, pero no por esto de Ismael Serrano, ni por el Vértigo, quizá más por aquello de llorar con La vida es bella.
Una mañana el se levanta y al abrir los ojos se da cuenta de que esta perdidamente enamorado de ella, y quedaron entonces en aquel café en el que se conocieron por casualidad. Los momentos importantes suelen coincidir casi siempre en los mismos sitios, no estoy muy seguro de lo que acabo de decir, pero es una buena frase. Pero fue en aquel café en donde ella le dijo:
- “Sabes, creo que me tengo que ir durante algún tiempo”,
-“Yo te iba a decir casi lo contrario, que te quedaras conmigo para toda la vida”, y ella dijo -“No te preocupes por que yo estaré esperando el día que vuelva para retomar contigo este camino que emprendimos, además, cada quince días puntualmente te mandare una carta en la que te contare todo lo que hecho, todo lo que siento, todo lo mucho que te hecho de menos, y todo lo poco que nos falta para vernos”,
El dijo que bueno, que vale
-“Pero que si no te vas casi mejor”.
Pero se fue.
Fue entonces cuando descubrió que aquello no tenia remedio y que estaba perdidamente enamorado, que no había ningún elixir que hiciera que la olvidase, que no era cierto aquella de que un clavo saca otro clavo, que a veces es cierto que los amores a primera vista existen, bueno , ¿ es que acaso hay otros?.
A los quince días puntualmente llego la carta de ella toda llena de besos y de caricias, de te hecho de menos, el lloro, y esta vez era de verdad. Y guardaba las cartas con mucho cariño encima de la mesilla. Pasaron quince días, y otros quince, y otros quince, y otros quince, y las cartas se iban acumulando. Y su vida consistía en esperar a que llegara el decimoquinto día, abrir el buzón y encontrar la carta de amor en la que ella prometía volver, esperar esa carta en la que ella le diría que volvía pronto. Y pasaron años, muchos años, y ya las cartas casi no cabían el la casa, se compro una gran caja fuerte para guardar todas las cartas, por que eran su gran tesoro, por que vivía para leer las cartas que ella le había escrito, por que ella era lo que mas quería, y así pasaron creo que diez años, quince, no me acuerdo.
Y un día ella, sin saber como ni porque, dejo de escribir, y al quince día el se encontró el buzón vacío, y el alma partida en dos.
Ahora solo podía vivir del recuerdo, leyendo las cartas que ella le había escrito con tanto cariño, aquellas cartas eran su mayor tesoro.
Un día el salió de casa, porque tenia que salir, y unos ladrones entraron en su casa. Al ver allí la gran caja fuerte no se lo pensaron dos veces, porque pensaron que debían esconder algún gran tesoro, grandes riquezas, realmente no era. Y se llevaron la gran caja fuerte.
Imagínate la desolación de nuestro protagonista cuando llega a su casa y se da cuenta que le han robado lo que el mas quería, lo que le hacia sentirse vivo algunas tardes de domingo cuando no sonaba el jodido teléfono, cuando releía aquellas cartas y aquellas promesas quien sabe si falsas.
Suele pasar que los ladrones son buenas personas, y este era el caso. Pero imagínate la cara de los ladrones cuando abren la caja fuerte y se encuentran montones de cartas de amor, declaraciones imposibles. El jefe de los ladrones se enfado un poquito, pues la caja pesaba, y llevarla a la guarida no era moco de pavo.
Nuestro hombre vagaba casi moribundo por las calles de su ciudad, con la esperanza de encontrar alguna carta, a alguien que le hablara de una gran caja fuerte llena de cartas, perdido sin saber ya que hacer.
El jefe ladrón lo que dijo es que aquellas cartas lo que había que hacer era quemarlas o tirarlas al río, lo que fuera, pero que desaparecieran de inmediato. Pero el más joven de los ladrones era mas bueno, y se le ocurrió una gran idea.
Un día nuestro hombre llego a casa después de estar buscando toda una tarde, y al abrir el buzón ¿Adivina lo que se encontró?… Una carta. Los ladrones
habían decidido mandarle las cartas tal y como ella se las había mandado, puntualmente cada quince días, por riguroso orden.
Ahora él resucitaba con la esperanza de revivir aquellos momentos en los que quizá un día leería
la carta en la que ella diría:
-“Pronto estaré allí”.
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