Enciendes un cigarrillo y me quemo en cada calada, cuando te vas se derrumba el cielo sobre mi espalda, queda sin sabor la tarde como la hierba lavada. Vigilo todos tus pasos inquieto por si me nombras y acudo raudo a tu lado para ahuyentar a las sombras. Se esconde el sol y te abrazo y se amontona la ropa.
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